Un viaje hacia mi interior

Hay momentos en la vida en la que hay que frenar, pararse y reflexionar, y eso es lo que yo necesitaba después de una larga lucha sin sentido. Decidí aquel día, de hace ya más de un año, coger mis maletas, llenarlas solamente de lo imprescindible y emprender un viaje hacia mi interior, con la única compañía de quién podía entenderme, comprenderme, aliviar mis pesares y ayudarme a cicatrizar las heridas de mi vida... esa mejor amiga, compañera, yo misma.
Quiero comunicar a todos mis lector@s, seguidor@s y amig@s que ya estoy de vuelta, que esta aventura ha sido necesaria para cargarme de energía, para soltar angustia, dolor, sufrimiento... Los que me habéis conocido sabéis que nunca me rendí, que mi fuerza era interminable, que me levantaba ante cualquier derrota, pero perdí, o mejor dicho, me robaron toda esa vitalidad. Me sentía rota por dentro, sin ganas, sin ilusión... y me asusté, me compadecí, y supe que necesitaba desaparecer para ir en busca de lo que para mí hoy es lo más importante, mi serenidad, mi paz mental, sin eso pierdo el equilibrio y no me lo puedo, ni quiero permitir.
Siempre entendí o me hicieron entender que la vida es difícil, complicada, dura... y quizá lo sea para quien lo crea, yo no considero que mi vida sea así, simplemente me ha tocado vivir circunstancias que me han causado tristeza siendo ellas también las que me han permitido aprender a transformar mi existencia en alegría.
Durante este viaje he experimentado pérdidas, dolor, decepción, rabia... emociones que he tenido que ir gestionando a medida que aparecían. Cuando esto ocurría abría mi maleta y cogía alguna de mis herramientas, la que en aquel momento necesitaba, ya fuera un libro para entender, una novela para leer, una mandala para conectar con mi estado anímico, unas cartas de Tarot para indagar en mi inconsciente, una canción para recordar, un teléfono para pedir ayuda, un bolígrafo y un cuaderno para escribir... Con todos estos recursos y muchos más he sido capaz de ahuyentar los monstruos internos que me atormentaban.
Y os cuento esto, no solo para contaros que ya estoy aquí de vuelta, con ganas de terminar de reponerme, con nuevas ilusiones y con ganas de volver a vivir, sino también para decir que hay veces que un@ tiene que indagar en su interior para saber lo que necesita. Nos pasamos la vida culpando a otr@s de lo que nos pasa, o de lo que nos hace infelices, sin tener la valentía de reconocer que cada un@ de nosotr@s es el responsable de su vida.

Dejo una canción, que le da sentido a este post: Pájaros de barro

Comentarios

Entradas populares de este blog

Fin de Año 2024

Los libros, mis grandes amores y maestros.